Rescatamos nuestra historia para poder hacer historia.
Porque el cielo es el límite, pero la tierra peruana, es el principio.

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Martes, 09 Agosto 2016 15:21

El presidente Ollanta Humala pone cada vez más énfasis en que hay que crecer para incluir. Pero, por alguna extraña razón, hay una conspiración tácita contra un programa que le permitiría no solo incluir, sino incluir creciendo, un programa de inclusión productiva que podría ser el instrumento más potente imaginable para producir la revolución redistributiva que él quisiera. Me refiero a Sierra Productiva, que instala reservorios familiares, riego por aspersión y otras tecnologías en las chacras de los más pobres, que salen así de la pobreza en menos de un año.

Pero este programa privado no es acogido por el ‘establishment’ académico, burocrático y de los organismos internacionales. Hace unos meses, por ejemplo, un estudio de Grade, una institución muy seria, concluyó que el proyecto Sierra Sur, financiado internacionalmente, tenía mejores resultados y menores costos que Sierra Productiva. Pero, revisando la data con detenimiento, es al revés. No entiendo cómo investigadores tan serios cometieron esa manipulación.

El ‘establishment’ de la lucha contra la pobreza tiene sus engreídos. El programa Juntos es uno de ellos, claramente endosado por esos organismos. Pero un estudio etnográfico conducido por los antropólogos Norma Correa (PUCP) y Terry Roopnaraine (IFPRI) en siete comunidades de la selva y de la sierra, si bien encontró algunos efectos positivos de Juntos en educación y salud (aunque la oferta de esos servicios es muy deficiente), descubre “un hallazgo muy importante”: “la marcada percepción acerca de que el programa castiga o excluye a las familias que logran progresar a través de emprendimientos económicos, lo cual puede inhibir el inicio de este tipo de actividades ante el temor de no ser colectivamente reconocido como pobre”.

Esto es sumamente grave. Significa que la comunidad quiere permanecer en la pobreza –o aparentarlo– con tal de seguir recibiendo la asignación de Juntos, corrompiendo el instinto natural de progreso. Pero la prueba de que, pese a ello, los campesinos quieren salir adelante por sus propios medios en lugar de depender es que allí donde llega el programa Sierra Productiva, las cosas cambian. Un informe propalado en “La hora N” muestra que, en los distritos de Chamaca y Livitaca en la provincia de Chumbivilcas en Cusco, las familias usan el dinero de Juntos no para consumir, sino para instalar las tecnologías de Sierra Productiva, precisamente para tener medios propios una vez que se acabe ese dinero. Esto demuestra de manera extraordinaria no solo el espíritu emprendedor de la familia campesina, sino qué programa es superior.

Si reemplazamos Juntos por Sierra Productiva, el costo sería muchísimo menor porque haríamos el gasto una sola vez para que luego las familias salgan de la pobreza por sus propios medios. El presidente Humala haría la gran transformación en el mundo rural si al lado del promotor de Juntos estuviera un Yachachik, para enseñar a los campesinos las tecnologías que pueden instalar con los 100 soles mensuales que reciben. O se diera un premio de, digamos, 10 soles si se animan a gastar en esas tecnologías.

Queremos ciudadanos autónomos, dignos y orgullosos, y no personas anuladas, dependientes de la dádiva estatal.

Fuente: http://www.jaimedealthaus.com/articulos/un-juntos-productivo.html

Sierra Productiva

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Sierra productiva es una propuesta protagonizada por organizaciones campesinas de base, federaciones y asociaciones, con la labor de facilitación del Instituto para una Alternativa Agraria - IAA, que es una asociación civil sin fines de lucro.

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